Arquitectura
Diseño

No se puede negar que la naturaleza impresionante y la historia de San Pedro iban a ser factores delineadores en la construcción de Alto Atacama.


La cercana fortaleza de Quitor, una masiva fortaleza que data del siglo XII parece ser el centinela del valle de Catarpe y del oasis de San Pedro. El Pucara de Quitor es un buen lugar para apreciar el paso del tiempo y, con la sensibilidad correcta, visualizar los eventos que han sucedido aquí en Atacama durante milenios.


Históricamente, el Pucara representa el punto neurálgico de la invasión española en Atacama, y arquitectónicamente, representa la habilidad humana de crear estructuras que son capaces de fundirse con el paisaje, manteniéndose fuertes a través del tiempo, aun estando sujetas a los efectos de la geología violenta de Atacama.


Las preguntas eran evidentes;

Como hacernos parte del ambiente sin cambiarlo?
Como ayudar a la creación de vida y movimiento sin interferir con el silencio?


El plan incluyo un estudio profundo sobre los tradicionales estilos de construcción en el altiplano, siempre considerando que las estructuras creadas por el hombre deben ser fundamentalmente traductoras del paisaje.


Las respuestas vinieron en la forma de líneas arquitectónicas que siguen el terreno naturalmente ondulado pero que también se adaptan a la angulosidad de los acantilados que rodean a Alto Atacama.


El suelo de Atacama y sus propiedades se convirtieron en el color y en la textura de las paredes, los coligues se convirtieron en los filtros de luz de nuestros techos, creando hermosos juegos de sombras.


Los días en San Pedro son brillantes y llenos de color, las noches son claras y profundas, donde las únicas luces brillantes debieran ser la Vía Láctea y la luna de Atacama.


Alto Atacama es un lugar que busca la conexión con lo que el desierto nos enseña: silencio, permanencia, inspiración, movimiento. Alto Atacama es un espacio en constante evolución, no estando en, sino siendo el Desierto de Atacama.