Hoy he querido compartir con ustedes un poco del origen del santo que da el nombre a este pueblo de Atacama.
Nacido en Betsaida con el nombre hebreo Shimón Barioná (Simón hijo de Jonás), era un sencillo pescador judío de Galilea que ejercía su oficio junto a su hermano Andrés quién habría sido el que lo introdujo al ministerio de Jesús. Así se transformaría en uno de los doce apóstoles y discípulos de Jesús de Nazaret. El nombre Pedro, que en griego significa piedra, se lo otorgó Jesús al ser reconocido primero por Pedro como el Hijo de Dios o el Mesías.
La Iglesia Romana lo recuerda como dirigente de su iglesia y por ende le da la posición de ser el primer Papa. Esto, siguiendo las mismas palabras de Jesús: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mateo 16:18-19).
La historia de San Pedro, el príncipe de los Apóstoles, la conocemos a través del Nuevo Testamento. Es en estos evangelios que también nos enteramos de la traición de Pedro a Jesús, cuando niega tres veces conocerlo al ser interrogado por los soldados romanos en la noche de la muerte de Jesús. Al resucitar se dirige a Pedro frente a los demás discípulos y le pide reafirmar tres veces su amor por Él, nombrándolo así el pastor de sus ovejas, lo que vuelve a reafirmar a San Pedro como líder de la Iglesia Católica.
Luego de la muerte de Cristo, seguirían una serie de hechos que mantendrían a Pedro como el apóstol destacado. Más tarde, según la tradición católica, se trasladaría a Roma dónde ejercería como Obispo para finalmente morir martirizado bajo el mandato de Nerón en el Circo Vaticano. Es ahí dónde en el siglo IV, Constantino mandó a construir la gran basílica vaticana.
En 1934, para verificar que el vaticano era la tumba de San Pedro, comenzaron años de excavaciones y estudios que finalizaron en 1964, concluyendo que habían pruebas suficientes para confirmar que efectivamente estaban ahí los restos de este santo: los huesos estaban rojos por haber estado envueltos en un paño de púrpura y oro tal como contaba la historia, además se verificó que los huesos eran de un hombre, de contextura robusta, que murió a una avanzada edad y que vivió en el Siglo I.
Actualmente los papas de la Iglesia Católica, usan el Anillo del Pescador, con una imagen de San Pedro, el primer Papa.
Imagen: http://www.saint-name.com/